-¿Le dijiste a la abuela que un cornudo es alguien que ama las muñecas? - Quizás no lo lavaré. -No hay nadie más. Ya no hay muertos en la familia. Ella tejió un conejito para Lesha y se lo regaló: "¡Para nuestro cornudo Lesha! De parte de la abuela".
Temprano en la mañana, oscuro, frío, tienes las puntas de los dedos congeladas, una mano enguantada de goma te agarra sin contemplaciones, huele a alcohol y a medicina, puedes escuchar a un niño llorar...